28
sep

Lealtades Familiares, que son?

lealtad familiar

Está claro que de alguna manera u otra, todos pertenecemos a una familia. Es mas, la familia ya estaba cuando yo llegué, es algo a lo que yo me sumo, me incorporo. Este grupo o clan familiar al que yo llego, tiene unas normas, unas creencias, unos valores. Y pertenecer a este clan, para mi es fundamental, porque sino estaré sólo en este mundo, si no acepto las reglas no me sentiré incluido en mi clan, no tendré protección, ni recibiré afecto.

Nuestro deseo de ser aceptados nos conduce a maquillar, a veces con varias capas, nuestro auténtico ser. Desde pequeños ya activamos estas habilidades para sentirnos aceptados por los seres que nos cuidan, por los compañeros y por el entorno social en general. Creamos, por lo tanto, un repertorio de habilidades que nos permitirán, como los camaleones, adaptarnos a cada situación y a cada interlocutor con el fin de salir no solo indemnes de toda relación, sino también aceptados y, si puede ser, gloriosos. Es cuestión de supervivencia.

Los conflictos empiezan cuando empiezas a ser consciente de todas aquellas cosas que haces y que realmente no quieres hacer, pero te arriesgas a que todo tu clan familiar te señale con el dedo, y como no, a sentirte excluido de él. Nos vemos entonces envueltos en las ataduras o lealtades familiares, una fuerza muy pesada que me impide realmente ser quien y como soy. Y está muy bien ayudar o estar disponible para los demás, pero siempre y cuando no suponga una carga o conflicto para nosotros.

Como ejemplo podemos citar, aquella pareja que evita decirles a sus padres que se han comprado un piso pidiendo una hipoteca, porque en su familia ha habido una educación y un legado de generación en generación, en relación a la filosofía de no tener ningún tipo de deuda, así que o se alquila o se compra cuando hay dinero para ello. Ocultan el decírselo para no ser desleales a esa tradición familiar.

Otro caso podría ser la típica pareja que tiene que enfrentarse a malas caras, comentarios indirectos, chantajes, etc., de los padres de alguno de ellos, porque han decidido no ir a comer todos los días con ellos, cosa que siempre se había hecho así.

O también la dificultad de alguien para expresar realmente lo que siente en un entorno familiar donde nunca se habla de sentimientos, y además se piensa que debe ser así, ya que el que lo hace es débil.

El caso de una mujer mayor, en el que su hija que estaba embarazada y le había acomodado una habitación con una cama, para que se quedase a dormir con ella cuando tuviera al bebé y le ayudara con las tareas del hogar. Esta mujer fue incapaz de expresarle a su hija, su verdadero sentir respecto a esta situación, y se obligaba a quedarse a dormir en casa de su hija. Claro está, su inconsciente no tardó mucho tiempo en manifestarse con una enfermedad.

Hay lealtades más duras, son aquellas que parten del compromiso de no desvelar un secreto. “No se lo digas a nadie”, “Esto queda entre tú y yo”, lealtades a un acuerdo inevitable, doloroso, con graves consecuencias, cuya traición se paga cara.

Espero que este artículo te sea de utilidad.

Que tengas un buen comienzo de semana.

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