Bioneuroemoción

Muchas personas me preguntan, que es eso de la BioNeuroEmoción?. También oigo a menudo la misma pregunta… ¿la BioNeuroEmoción cura?

La respuesta concreta y directa es NO. Lejos de ser un remedio, lo que pretende la BNE (BioNeuroEmoción) es proporcionar la posibilidad  de descubrir, a través del síntoma físico de la enfermedad, nuestra emoción oculta.

Y qué es eso de la emoción oculta? Pues son todas aquellas emociones que son fruto de las experiencias que hemos vivido en estrés, acorralados sin ver salida a la situación, aislados, o sin ser capaces de poder encontrar una solución.

Todos sabemos que nuestras emociones y nuestros sentimientos afectan a nuestro estado físico. Dependiendo de nuestras experiencias diarias, podemos observar cambios significativos en nuestro cuerpo.

Cuando esto ocurre, generalmente acudimos a buscar la “receta milagrosa” que nos haga salir del estado físico o mental en el que nos encontramos. Unos nos centramos en el remedio de turno (fármaco, homeopatía), otros en relajación, otros en técnicas manuales para quitar los dolores… En realidad hay una lista muy extensa de posibilidades para adaptarse a todos los gustos, pero… ¿ahí acaba todo? Nos creemos que a parte de esto, poco más podemos hacer y sin embargo ¡la clave está en nosotros mismos!

Aquí empieza el juego maravilloso que propone la BioNeuroEmoción: ¡DESPERTAR, para tomar conciencia!

¿Por qué ocultamos nuestras emociones? Por educación, por protección, por creencias tanto familiares, como religiosas o culturales. Lo hacemos en automático, muchas veces ni siquiera somos conscientes de este proceso.

En cuestión de segundos nuestro cuerpo habla, unas veces puede durar un minuto, otras horas, días o incluso años… El cuerpo se puede expresar a través de un dolor muscular, un cólico, una acidez estomacal, o un simple dolor de cabeza. La mayor parte de las veces lo justificamos por algo ajeno a nosotros: “salí con poca ropa”, “cargué en exceso al subir bolsas”, “he tenido una semana con mucho trabajo”… ¡Cómo no!, en muchas ocasiones la culpa la tiene “Mr. Estrés”.

Cuando nos quedamos sólo con la respuesta mental que justifica nuestro estado, no nos permitimos descubrir nuestro “¿Para Qué?”. Quedamos a merced de la situación, y si no llegamos a entenderla, ésta se repetirá una y otra vez por distintas vías. Ahí es donde reside la posibilidad de que nuestros síntomas puedan llegar a convertirse en enfermedades (en el mejor de los casos como dolencias puntuales, y en otros más severos, como padecimientos crónicos).

Al llegar la enfermedad, abrimos nuestro cofre de “dolor moral” (victimismo, culpabilidad) y de dolor físico. Entonces volvemos a necesitar los remedios “milagrosos” que nos saquen de la situación incómoda (“es nuestra pescadilla que se muerde la cola”). ¡Queremos estar bien lo antes posible! pero lo hacemos sin tener en cuenta el ¿para qué?, algo realmente imprescindible para cambiar nuestros hábitos, pensamientos y sentimientos.

¿Qué ocurre cuando se abre nuestro cofre? Qué aparece el miedo, el sufrimiento, la tristeza. El cofre nos aleja de nosotros mismos, no nos permite estar conectados para poder observarnos y ver nuestro interior.

El síntoma nos está tratando de hablar una y otra vez y nunca dejará de hacerlo. En el mejor de los casos sólo nos hablará (gripe), en otros, si persistimos en mirar hacia otro lado, incluso nos gritará (cáncer) . Todo, tiene una intención, nada que ocurra en nuestra vida es casual y mucho menos, ajeno a nosotros.

Aquí es donde se abre una nueva oportunidad, el hacernos responsables de lo que nos ocurre, sabiendo que las respuestas están en nosotros mismos. La BNE no es un remedio milagroso, es un camino que arroja luz dando sentido a todas las piezas. Nos proporciona la información que nos permite comprender el significado del síntoma. Nos descubre los mensajes ocultos de nuestro inconsciente. Nos enseña a gestionar nuestras emociones ocultas.

La BNE nos da paso a la reflexión individual, a cuestionarnos ¿para qué vivo esta situación?

¿qué me ha traído hasta aquí? ¿cuál es el propósito de mi enfermedad? ¿qué hay detrás de mi

dolencia?

La BioNeuroEmoción no es una cura, es una forma de VIVIR, por eso en ningún caso sustituye a ningún tratamiento o terapia, es totalmente compatible.   Se trata de mejorar la calidad de vida simplemente viviendo en coherencia con uno mismo. Su ámbito de aplicación es amplio, incluyendo campos como la salud, la psicología, la educación…etc. La BNE engloba salud física, adicciones, conflictos personales, desadaptación social, cultural, escolar, alergias, fobias…etc.

Cuando un persona que acude a la consulta termina su trabajo (ya sea en una, dos, tres sesiones… o las que necesite cada uno), entra en un estado de coherencia emocional. En ese estado se puede decir que la persona se ha liberado o “ha mejorado”. Hablo de “mejoría” porque hay una toma de conciencia de la emoción oculta. Esta coherencia emocional, permite un cambio de percepción respecto a determinados acontecimientos de la vida. Estos pueden ser conscientes o no y el hecho de tomar conciencia y mostrarse liberado, puede reflejar un cambio en el cuerpo, o en el estado anímico.

Todo síntoma, tiene un Para Qué…, y al descifrar este para qué?  nace  “Descubre-T”. Ha sido un placer compartir mi paradigma en el que el síntoma tiene una función biológica fundamental y un sentido de adaptación. La enfermedad o el síntoma, no tiene por qué ser un mal a combatir, también es una oportunidad, sólo depende de tu mirada… Como diría Carl Gustav Jung: “La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre”.

Quiero agradecer a la BioNeuroEmoción la posibilidad que brinda al acompañar desde el COMPARTIR. Os dejo un enlace para el que quiera profundizar más sobre la BNE (más información).

 *BioNeuroEmoción® es una marca registrada.

¡Feliz día!

Rafael Llamas